Más de 3.8 millones de mexicanos, asechados por la informalidad 2.0

Profesionistas, universitarios, amas de casa y hasta jubilados intercambian servicios en la Web, apps y con personas físicas; sin contrato y sin seguridad social

Por Mario Mendoza

La informalidad 2.0 es el nuevo enemigo del mercado laboral; con más de 3.8 millones de mexicanos que están atrapados o corren el riesgo de caer en empleos generados a través de apps, proyectos en línea y empresas que no les dan contrato, servicios de salud o fondo de pensión.

Se trata de una tendencia fuera de todas las leyes mexicanas, sin reconocimiento a nivel mundial; que evoluciona con tecnología y recluta a profesionistas, universitarios, amas de casa y hasta jubilados; quienes obtienen entre 15 mil y 18 mill pesos al mes, aunque no tengan ninguna prestación.

El impacto del fenómeno es tal, que se espera que en 2019 la Organización Internacional del Trabajo (OIT) haga una recomendación global para promover que las empresas y apps que emplean dicho modelo –como Uber, Rappi, Cornershop o SinDelantal– ofrezcan seguridad social a sus colaboradores.

Además, con la declaratoria de la OIT, se abriría un debate sobre la implementación de reformas que formalicen tales servicios; los cuales se ofertan en la Web o en redes sociales y se pagan en efectivo o con depósitos que –en su mayoría– evaden al SAT, indicaron especialista consultados por Publimetro.

Manpower Group, firma especializada en soluciones de Capital Humano, explicó que la informalidad 2.0 es un fenómeno mundial; que México ni siquiera es reconocido en los estudios oficiales. Aunque 50% de los millennials están dispuestos a participar en ese modelo y los profesionistas ya lo practican.   

Facilidad tecnológica promueve informalidad

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Jared Isaac Cortés Montes, gerente de Marketing de ManpowerGroup México, explicó la informalidad asociada a los servicios en línea surge por la facilidad que ofrece la tecnología para prestar servicios casi de forma inmediata; con el plus de que cada quien es dueño de su tiempo.

Indicó que, aun cuando organismos como la Secretaría del Trabajo no tiene contabilizados a los que participan en tal fenómeno, en la Encesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) –del Inegi– existe la categoría de subocupación laboral, que reporta a quienes están dispuestos o necesitan más horas de trabajo.

“Esa es una buena aproximación al fenómeno; porque la mayoría de quienes trabajan en Uber, Rappi o CornerShop, entre otras plataformas, ya tienen un empleo formal, pero manifiestan disponibilidad de ocuparse en actividades que incrementen su ingreso”.

De tal suerte, apuntó el especialista, que los tres millones 818 mil 753 mexicanos integrados en la tasa de subocupación laboral de la ENOE son vulnerables; o ya prestan servicios a través de apps o proyectos en línea.

“Esto crece de forma exponencial. Pero no es fenómeno exclusivo de profesionistas que, al salir de la oficina a manejan en Uber o trabajan en línea a cambio de efectivo.

“También hay apps que se apoyan en jubilados para ofrecer servicios de limpieza, lavandería, o arreglos de costura para la ropa. Pero hay que decir que las empresas y personas que los emplean pagan impuestos; aunque no retienen ni trasladan el ISR de sus colaboradores al SAT, ni les ofrecen prestaciones”, subrayó el directivo de Manpower.

OIT va por la informalidad 2.0

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Ivonne Vargas, speaker en temas de Capital Humano de la editorial Penguin Random House, refirió que la informalidad 2.0 ya es un tendencia mundial; por lo que en 2019 la OIT lanzará una recomendación global al respecto.

Ello, señaló, con la finalidad de que los países miembros de la organización –donde está México– analicen y promuevan la formalidad de quienes desarrollan actividades a través de plataformas digitales.

“Aunque no se trata de un acuerdo o acción vinculante, que obligue al gobierno mexicano a reformar la Ley del Trabajo; la intención de la OIT es abrir el debate para que en el mediano plazo haya cambios al respecto”, apuntó.

La también autora del libro Contrátame, explicó que las apps no tienen el monopolio de la informalidad 2.0; porque cada vez hay más profesionistas y universitarios que ante los bajos salarios –de tres a siete mil pesos mensuales– están dispuestos intercambiar servicios en la Web.

Indicó que, como parte de su trabajo de consultoría y gestión de carrera, pudo comprobar que cinco de cada 10 profesionistas tienen la intención o ya realizan proyectos en la Web, con la condición del pago directo.

“Hay que insistir en que empresas como Uber pagan impuestos; y algunas piden facturas a sus colaboradores. Pero hay otras personas que, después de la oficina, trabajan en linea sin establecer ninguna relación laboral.

“Y lo que llama la atención es que las mujeres son quienes más se inclinan por este tipo de servicios". En cuanto a carreras, los diseñadores, abogados, contadores, ingenieros y docentes son los más solicitados para trabajar de manera independiente, explicó Ivonne Vargas.

Informalidad 2.0 bajo la lupa

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Raymundo Tenorio Aguilar, director de la carrera de Economía del Tecnológico de Monterrey, explicó que la informalidad laboral en general, ya es un problema grave en México; que involucra a más de 30 millones de personas; quienes –tarde o temprano– serán una carga para las finanzas y la economía del país.

¿Por qué es importante analizar y proponer soluciones a la informalidad 2.0?

– Quienes prestan servicios en línea, sin una relación laboral, no pagan impuestos; pero sí necesitan servicios de salud, transporte, seguridad, educación y espacios públicos que requieren de impuestos. Ello, sin contar, que no tienen fondo de pensión y que cuando se jubilen va a requerir atención y dinero especial del gobierno.

¿Quien tiene la responsabilidad de formalizarlos?

– Es una responsabilidad compartida entre empresas, gobierno y el Congreso. Las empresas que funcionan a través de apps son intermediarias entre quienes demandan y realizan servicios; por lo que deberían contratar a sus colaboradores y no sólo llamarlos socios para no establecer una relación de trabajo formal; pero, para lograr esto último, es necesario hacer reformas.

¿Qué tipo de reformas se necesitan?

– Primero habría que contabilizarlos y definir las características de esta parte del mercado laboral; porque hoy en día ni la ENOE contempla o menciona a quienes se ocupan mediante una plataforma digital. Segundo, una vez que el fenómeno tenga datos y haya números sobre su impacto económico, social y laboral, el Congreso debería hacer una reforma al artículo 123 de la Constitución…

¿Es un asunto constitucional?

– Si, porque a través de la reforma a dicho artículo constitucional se puede modificar la Ley Federal del Trabajo. Ello con la finalidad de establecer normas, requisitos y condiciones mínimas; para que las empresas reconozcan los derechos laborales de quienes incurren en la informalidad digital. Y, de esta forma,  se establecen plazos para su contratación y eventuales sanciones para quienes incumplan.

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