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Seguramente has visto, transitado o escuchado hablar de Avenida Insurgentes, San Fernando, División del Norte, Calzada Zaragoza, Pantitlán, Chapultepec o Acueducto de Guadalupe, pero a lo mejor lo que no sabías es que hace cientos de años estas importantes vialidades eran cauces de agua de la antigua Tenochtitlán.

Lo que actualmente es la CDMX se encontraba en el fondo una cuenca endorreica, es decir, sin salida al mar. Esta cuenca estaba conformada por un cinturón de montañas desde donde escurría y escurre agua, que actualmente sigue inundando a la CDMX.

Hace más de 500 años estos escurrimientos generaban cauces de agua, comúnmente conocidos como ríos, aunque propiamente no lo eran porque no tenían salida al mar. Casi todo el valle eran causes de agua.

Juan Gerardo López, director del Archivo Histórico de la CDMX, comentó a Publimetro que tras la llegada de los españoles se comenzó a planear el proceso de desecación de los cauces de agua por tres principales razones: por la urbanización, para evitar que la Nueva España se inundara y por salud.

“La mancha urbana fue creciendo y el nivel de los canales fue bajando, Si baja el nivel del agua entonces el agua se concentra y se contamina más, de modo que también los canales se convirtieron en un punto de insalubridad. El agua se quedaba con heces y basura, así que terminó resultando más cómodo y más sano, para la dimensión humana de esa época, segar los canales”, relató.

¿Quién comenzó la desecación de los cauces de agua?

El pionero de este proceso de desecación fue Enrico Martínez, por órdenes españolas, pues en 1629 las tremendas lluvias inundaron el Centro Histórico por casi cinco años.

El método de desecación que se utilizó fue llenar los cauces de agua con basura y cascajo. “Entonces si rascáramos en Calzada de la Viga vamos a encontrar un buen tramo de basura y cascajo”, señala Juan Gerardo López.

Una vez tapados, éstos se convirtieron en caminos por donde hoy en día circulan cientos de personas y automovilistas. Otros fueron entubados y hoy son las principales vías de comunicación que existen en la ciudad.

El director del Archivo Histórico de la CDMX señaló que no se tiene un número exacto de cuántos ríos se convirtieron en avenidas, aunque, por ejemplo, “hay claridad de que lo que hoy es Avenida San Fernando e Insurgentes, ambas vías sí fueron ríos permanentes hace tres mil años y dieron paso a la civilización en Cuicuilco”.

En este sentido, comentó que se conservó la esencia de los cauces de agua, porque exactamente por arriba de ellos se construyeron los caminos, por esta razón es que avenidas importantes se siguen inundando, porque la lluvia busca lo que alguna vez fue su cauce.

Ejemplos emblemáticos

En los Siglos XVII y XVIII, los canales eran utilizados como vías de transporte entre la ciudad y los pueblos del sur como el Canal de La Viga, que comunicaba a Xochimilco con el barrio de La Merced. Fue entubado a mitad del siglo XX, hecho que puso fin a la chinampería de Iztapalapa, Santa Anita y San Juanico.

Al inicio del Siglo XX, en el gobierno de Porfirio Díaz, se inauguró el sistema de Desagüe del Valle y se inició todo un proceso para ocultar los ríos de la ciudad, dejando sólo algunos remanentes de agua en Xochimilco, Tláhuac y Valle de Chalco.

En 1950 se inauguró el Viaducto Miguel Alemán, después de haber entubado los ríos de la Piedad, Tacubaya y Becerra. Esto dio paso a la primera vía rápida de la CDMX.

Dos años más tarde se desvió el curso del río Churubusco, y en 1960 se construyeron presas en las barrancas de Tacubaya y Becerra.

Además, el kilómetro y medio de longitud que tenía el río Mixcoac fue entubado; y de 1961 a 1970 se entubó casi un kilómetro del Río de San Juan de Dios, en Tlalpan; también 1.7 kilómetros del canal de Miramontes a la altura de Coapa, el río Tacubaya y el San Ángel fueron entubados para construir caminos.

Las claves

  • Alrededor del año 1622, los diluvios provocaron que el centro de la CDMX se inundara casi 5 años, por lo que comenzó el reto de desaguar esta zona, que hace 23 millones de años estaba dos kilómetros por debajo del nivel del mar
  • El cosmógrafo alemán Enrico Martínez tuvo la misión, que hasta nuestros días parece imposible, de solucionar el problema de las inundaciones en la CDMX; los causes de agua fueron desecados y se convirtieron en caminos.
  • Se conservó la esencia de estos cauces de agua, pues exactamente por donde pasaban, se construyeron avenidas importantes como Insurgentes y San Fernando.

Así lo dijo:

“Algunos caminos que eran de agua todavía se pueden recorrer, por ejemplo, en la época del priismo había un desfile que hacía el presidente desde Palacio Nacional a San Lázaro, recorrían un camino que en el Siglo XVI, en 1550, fue un flujo de agua. Enrico Martínez fue el ingeniero que propuso el primer gran proyecto de desecación del lago porque lo que era la CDMX se inundaba. Se conserva la esencia porque los canales fueron paulatinamente segados… los canales se fueron transformando en vías terrestres”, Juan Gerardo López, director del Archivo Histórico de la CDMX.

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