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Conoce la vinícola número uno en producción orgánica de Argentina

Bodega Santa Julia es el productor orgánico número uno en Argentina, cuyos vinos se distinguen por ser frescos y afrutados, ideales para maridar la cocina mexicana

Bodega Santa Julia es el productor orgánico número uno en Argentina y su director, José Alberto Zuccardi, platicó con Publimetro sobre esto, además de sus vinos y sus características que lo hacen ideal para acompañar la comida mexicana.

¿Cuál es el motivo de su visita a México?

— Estamos haciendo un relanzamiento de Santa Julia, una de las bodegas de la familia, se trata de un cambio de imagen interesante que es una nueva etiqueta y estamos aprovechando para hacer una presentación de todo el rango de vinos y lanzar esta nueva etiqueta.

Santa Julia es una de nuestras marcas más importantes, Julia es por el nombre de mi hija, tengo una hija mujer y dos hijos varones y Julia es mi hija mujer por eso muchas veces decimos Julia existe, hay una relación importante digamos de la marca con la familia, nosotros somos una empresa totalmente familiar, yo soy segunda generación, mis hijos la tercera y Santa Julia es una marca muy enfocada a vinos de muy alta calidad y muy buen valor.

Ha tenido reconocimientos muy interesantes, como el Top Value Brand; muy buenos reconocimientos en distintos concursos y rankings a nivel global.

Está muy enfocada en lo que es la sostenibilidad, trabajamos con prácticas agrícolas sostenibles tenemos una muy buena parte de los viñedos bajo certificación orgánica, trabajamos mucho contribuyendo a las comunidades, digamos que nuestros trabajadores viven de esto.

Consideramos que el vino debe ser parte del lugar y de la gente de ahí. Todo esto es muy importante para nosotros. Tenemos cuatro aspectos centrales en cuenta; calidad; innovación, nos interesa innovar en variedades, en formas de elaboración, en tipos de vinos diferentes; el cuidado del medio ambiente, lo orgánico, lo natural; y ser útiles socialmente en las comunidades donde nos desarrollamos.

Hoy en día la tendencia es que la tecnología se aplica a los vinos. La data, la inteligencia artificial, ¿A esos temas se refiere cuando dice innovación o solamente en el cultivo?

— A todo, porque la innovación abarca desde el viñedo hasta que la botella llega la mesa al consumidor, entonces hoy día todos los aspectos que tiene que ver con el cultivo es importante y actualizamos mucho la tecnología del vino, es un producto natural y es un producto que viene de la tierra.

La innovación, por ejemplo, respecto del conocimiento del terreno de la formas de cultivo son muy importantes y después, cómo traducir uvas que producimos en vino de la más alta calidad.

También requiere de una tecnología adecuada en la comunicación para que la gente acceda a la información y pueda conocer más de los productos. Hoy tenemos una revolución a nivel de la comunicación, algo importante porque Santa Julia se propone mostrar la diversidad de Argentina y las calidades que las distintas variadas pueden lograr en nuestra tierra.

¿Cómo es la producción de la bodega?

La Cordillera de los Andes impide el pasaje del aire húmedo del pacífico y llueve poco, entonces tenemos que regar y la única fuente de agua es la nieve de la Cordillera de los Andes. Tenemos la finca donde cultivamos Maipú que son 175 hectárea; en Santa Rosa 130, estas son orgánicas. De las 823 hectáreas totales que cultivamos 305 son ya certificadas, tenemos otra cantidad de hectáreas en proceso que en un año serán también orgánicas.

¿La idea es llevar todo hacia lo orgánico?

— Un poco sí, todo lo que estamos gradualmente certificando y la idea es ser completamente orgánicos pero en lo que estamos trabajando ya en los cultivos aun en los que no están certificados no utilizamos productos de síntesis, utilizamos todo producción natural, es una finca en Maipú, en Santa Rosa.

El que hagan todos los procesos orgánicos, ¿Qué garantiza para el consumidor?

— El trabajo orgánico básicamente es importante para la sostenibilidad del cultivo, creo que el vino es saludable, todos los vinos lo son, lo que buscamos es darle sostenibilidad al cultivo y pensamos que las generaciones que vengan detrás nuestro puedan hacer lo que nosotros hacemos, no crear ningún problema que los demás tengan que resolver.

¿Qué significa para usted ser el productor orgánico número uno en Argentina?

— Es un trabajo arduo, pero para nosotros es una cosa muy importante poder reflejar nuestra filosofía, lo que pensamos, lo que sentimos y hacia dónde vamos.

Creemos que estamos en una etapa donde cada habitante de planeta debe hacer todo lo posible para darle sostenibilidad a la comunidad humana y esto, de alguna manera, va en línea con nuestra filosofía de vida y esto es muy importante si lo vemos más desde un punto de vista filosófico en vez del de marketing o comunicación y me parece que es bueno comunicarlo porque también eso inspira a que esta visión sostenible sea adoptada por otros.

¿Qué aprendizaje dejó la pandemia?

— Nos dimos cuenta que la gente consumió más vino ¿y por qué?, porque el vino es la bebida de la mesa familiar. En Argentina no vemos el vino como alcohol, sino como un alimento.

En pandemia la gente se volcó más a la mesa familiar, a cocinar, a descubrir muchas cosas, a convivir y el vino cumplió un rol, como decimos en Argentina, el vino nos une y se comparte.

Para mí, la pandemia nos dejó esta sensación y esta forma de vivir en familia y también nos dejó algo, una sensación de precariedad que hace que cuando queremos hacer algo tratemos de hacerlo hoy porque quizás mañana sucedan cosas que no teníamos pensadas ni remotamente, creo que nos dio un sentido de realidad, de poner los pies sobre la tierra y entender lo relativo de las cosas y que las cosas pueden cambiar.

¿Cómo ha respondido el mercado mexicano a sus etiquetas?

— Muy bien, estamos iniciando esta etapa con Idi (Importaciones y Distribuciones Internacionales) que es una compañía que queremos mucho y bien, yo veo que estamos en plena construcción de nuestra distribución y con muy buena respuesta, es decir el estilo de vinos que estamos proponiéndole al mercado tiene una gran aceptación así que muy contentos.

En México no hay tanta cultura del vino como en Argentina…

— Pero se está generando, yo veo que hay un crecimiento del vino mexicano, se ve cada vez más en la mesa de los mexicanos. México tiene buena gastronomía y de mucha diversidad y cuando una buena comida se la acompaña con vino hay una sinergia que realmente le da otra dimensión a la experiencia.

¿Qué etiquetas recomienda y cuál sería su maridaje ideal?

— Como buen Argentino siempre propongo Malbec que es la variedad que nos identifica porque indudablemente es la que más expresa a Argentina, pero a su vez somos diversidad, producimos Sauvignon, Chardonnay, es decir hay una gama de variedades amplias.

Tenemos una línea que son “cortes” es decir, un “corte” son dos variedades que se complementan, por ejemplo Syrah con Malbec, Tempranillo con Malbec, Rosado Dulce con Chardonnay.

Todos los vinos que elaboramos en Santa Julia son muy frescos, afrutados y gastronómicos que maridan muy bien con las comidas y soy de la idea que van excelentemente bien con las comidas mexicanas. Un Malbec puede acompañar una comida de mar como puede acompañar una carne porque en el estilo que trabajamos, de vinos muy afrutados y frescos son muy buen complemento con los distintos platos que se pueden compartir.

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