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Para evitar privatización, obras emblemáticas de AMLO serán administradas por Fuerzas Armadas

Analistas consideran que no existen riesgos de Seguridad Nacional como para otorgarlas a las Fuerzas Armadas

El presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer este jueves que las obras emblemáticas de su gobierno serán administradas por la Secretaría de la Defensa Nacional y por la Secretaría de Marina; por lo que se crearán empresas por parte de tales dependencias.

“Tomamos ya una decisión para blindar estos proyectos. Toco madera, pero si regresan -que deberían de regresar pero lo que se robaron- los neoliberales corruptos van a querer privatizar lo que no pudieron -o no les alcanzó el tiempo- entregar”, consideró el presidente en su conferencia de prensa matutina.

¿Cómo blindamos para que el Tren Maya no lo vayan a privatizar? Ellos le llaman desincorporar, ese es el eufemismo que utilizan desde el tiempo de Salinas. Inventaron lo de la ‘desincoporación de empresas no estratégicas’ y esa “desincorporación de empresas no estratégicas” incluyó a Telmex, Cananea, los ferrocarriles, los bancos ¡Nada era estratégico!”, consideró.

El presidente afirmó que ya se tomó la decisión de dar en custodia “estos bienes” para que los administre la Secretaría de la Defensa Nacional. Entre los destacados están el Tren Maya, el Nuevo Aeropuerto Felipe Ángeles, el aeropuerto de Palenque, el de Chetumal y el Nuevo Aeropuerto de Tulum. Todos, “van a formar parte de una empresa manejada por la Sedena”, afirmó.

“Detrás de esta decisión está la crítica del presidente a que las empresas públicas puedan ser privatizadas. “Si estos bienes se los dejamos a Fonatur, o a la Secretaría de Comunicaciones, no aguantan ni la primera embestida. Acuérdense lo que hicieron con Fonatur, que vendían terrenos a 7 pesos el metro cuadrado en zonas turísticas. Ni lo que cuesta un metro cuadrado de alfombra. Y así remataron todo”.

El presidente también afirmó que se están invirtiendo recursos del presupuesto público -dinero de todo el pueblo- en estas obras, las cuales se están quedando sin crédito.

“Para el manejo y la administración va a estar a cargo de estas obras la secretaría de la Defensa. Y todo el complejo del Istmo de Tehuantepec, los ramales del ferrocarril (Palenque - Coatzacoalcos, Coatzacoalcos - Salina Cruz, Ixtepec - Tapachula), los puertos de Coatzacoalcos, de Salina Cruz, todo ese complejo del istmo, va a quedar en custodia de la secretaría de Marina”, informó López Obrador.

“Se va a establecer que el 75% de las utilidades, de todos estos complejos, va a ser para el pago de pensiones de las Fuerzas Armadas y 25% para el pago de pensiones de los trabajadores al servicio del Estado. Esto nos va a garantizar que no se privaticen estas obras y nos garantiza también buena administración y nos garantiza seguridad en todo lo que es el sureste”, concluyó el presidente.

3 PREGUNTAS CON

Fernando Mora, profesor de Relaciones Internacionales del Tec de Monterrey

¿Tiene capacidad la Sedena para crear y administrar una empresa que a la vez administre todas estas obras?

La capacidad sí que la tendrá, pero, ¿le concierne? Eso es otra cosa. No, yo creo que Sedena y Marina son instituciones diseñadas para otro fin en específico, para la defensa y la seguridad nacional. Lo que se está haciendo es atribuir funciones que no le corresponden a la Sedena y a la Marina, por más que tengan capacidad. Pueden tener una capacidad humana, material, para hacer todo esto, pero no deberían de hacerlo.

Sin embargo, tampoco sorprende esto porque con López Obrador todos ya hemos visto que esta tendencia de ir más hacia el militarismo ha ido creciendo. Empezó con las aduanas que se entregaron también a Sedena. Después fue el proyecto del aeropuerto de Santa Lucía y ahora lo vemos con el aeropuerto de Tulum y también con el tren Maya.

Es algo que nos sorprende, pero no deberíamos de estar yendo hacia ese camino. Todo empezó con seguridad pública. Empezaron a militarizar la seguridad pública y empezaron a meter al Ejército, a soldados y a marinos.

Esto ya lleva tiempo desde Felipe Calderón, pasando por Enrique Peña Nieto, nada más que ahora con López Obrador estamos llegando a un militarismo, que es un reconocimiento de que el Ejército y la Marina podrían tener mayores capacidades, mayores responsabilidades y mayor capital humano material y moral en acciones y estrategias que corresponden a los civiles.

¿Cuáles son los pros y contras de que dependencias como Sedena y Marina asuman el control de los proyectos estratégicos del presidente?

No es recomendable porque se le está quitando una función que depende totalmente de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Se le está quitando lo ciudadano a estas actividades y pues no hay una lógica real de dársela al Ejército ni a la Marina por una razón de defensa nacional. Lo que hace el Presidente es, pues, adherirse a la lógica de que al Ejército -al estar libre de corrupción- se le den estas atribuciones. Creo que obedecen más a una lectura de confianza en las instituciones. Por esta razón yo creo que se está guiando en el Presidente, pero no es una razón que abone a la democracia, ni que abone tampoco a la operatividad de estos aeropuertos y trenes que vamos a estar viendo en el futuro.

¿Qué proceso sigue? ¿Ocurrirá sólo porque el presidente lo dijo o viene alguna reforma para modificar las atribuciones de la Sedena?

Bueno, sabemos que mucho de lo que se dice en las mañaneras, aún hay que ver si va a tener continuidad. Muchas cosas se quedan únicamente en ese momento y en algunos momentos ha servido para desviar la atención de otros procesos.

En este caso, si el presidente quisiera avanzar con esto, lo podría hacer -por ejemplo- desde la Ley de Aeropuertos. En el artículo 21, que se reformó justamente el 20 de mayo pasado, abre la posibilidad de que exista una comisión intersectorial donde intervenga tanto Comunicaciones y Transportes, como la Secretaría de la Defensa Nacional y otras.

Esto abre la posibilidad de que justamente ellos, como asesores o como supervisores, pues estén participando en esta nueva empresa desde la parte legal. No veo que vaya a haber una complicación y si lo hubiera, tendría que ser en algunas leyes ya secundarias que podrían votar perfectamente en el Congreso. Recordemos que si bien Morena no tiene la mayoría absoluta, con lo que negocia y con algunos aliados como el Partido Verde o el Partido del Trabajo puede pasarlas.

Por la parte de la ley no le veo ningún problema. Además de que este gobierno se ha caracterizado un poco por llevar a cabo sus planes, sobre todo en cuestión de seguridad, apoyándose de la Secretaría de Defensa y de la Marina y pues emulando un poco lo que se dice o lo que deja muy amplio la Constitución en el artículo 21 constitucional.

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