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Asaltos en carreteras se desatan en gobierno de AMLO

El transporte de carga es el más afectado por los robos en autopistas; los segundos son los automóviles particulares y los terceros los vehículos con pasaje

Los asaltos en carreteras, puentes y zonas de jurisdicción federal registrados durante la primera mitad del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) –del 1 de diciembre de 2018 al 31 de diciembre de 2021– sumaron tres mil 173 casos, cifra apenas menor en 19.5% y 2.6% a lo enlistado en las administraciones de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, respectivamente.

De acuerdo con datos de la Guardia Nacional, entre el 1 de enero de 2008 –año en el cual comenzó el cálculo de las estadísticas– y el 30 de noviembre de 2012 –periodo gestionado por el panista– se matricularon tres mil 940 robos en autopistas. Mientras, en el sexenio del priista –del 1 de diciembre de 2012 al 30 de noviembre de 2018– se acumularon tres mil 257.

El hecho de que en tres años el número de asaltos en las carreteras esté cercano a lo observado en cinco años de Calderón y seis de Peña Nieto refleja la debilidad institucional para la contención de las colindancias estatales, explicó a Publimetro Angélica Canjura Luna, investigadora de la organización Causa en Común.

Las políticas de seguridad implementadas en el gobierno de AMLO, abundó la especialista, propiciaron el alza de dicho delito. Si la estrategia se concentra sólo en el despliegue de elementos de las fuerzas armadas, dijo, significa que no hay un diagnóstico real sobre la situación, pues las problemáticas son distintas en comunidades rurales y urbanas.

“Si bien el presidente tiene este discurso de que la violencia no se combate con más violencia, que es necesario tener programas sociales para disminuir las condiciones de desigualdad fomentadoras de la delincuencia, no es únicamente esa la situación, se deben realizar análisis más profundos que nos permitan identificar las necesidades de cada localidad”, señaló Canjura Luna.

Los primeros tres años de la gestión de López Obrador son los lapsos con más asaltos en carreteras desde la creación del registro: 2019 con 966, 2020 con mil 121 y 2021 con mil 61. Previo a ello, las incidencias anuales más altas fueron en 2009 (825), 2010 (893) y 2012 (796).

Transporte de carga, el más afectado

En las tres administraciones federales, el transporte de carga fue el más perjudicado por los robos en autopista. En el periodo de Felipe Calderón se matricularon dos mil uno, en el de Peña Nieto mil 677 y con AMLO van dos mil 65.

Los segundos más afectados fueron los automóviles particulares: en la gestión del panista se enlistaron 900 casos, en la del priista 627 y con el morenista, hasta el momento, el conteo alcanza los 830. Después se encuentra el asalto a vehículos con pasaje en carreteras: 785 incidentes con Calderón, 619 con Peña y 176 con López Obrador.

Al respecto, la investigadora de Causa en Común indicó que en ninguno de los sexenios se ha visto la intención real o voluntad política para implementar una estrategia de seguridad ad hoc a la realidad de México. Hay un conflicto en donde todo es una simulación en cuanto al trabajo de las instituciones.

“Todos podemos ser víctimas de este tipo de delito, derivado de la falta de control territorial, de esa falta de presencia y sobre todo de estrategia de parte de las autoridades de los tres órdenes de gobierno”, aseveró.

Nueva actividad del crimen organizado

El asalto en carreteras es una nueva manifestación de las organizaciones delincuenciales, porque éstas dirigen sus actividades a toda aquella acción ilícita que genere beneficios económicos, señaló en entrevista el doctor Óscar Báez Soto, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe).

Esta migración a nuevas acciones altamente lucrativas se refleja en la ley, agregó el también docente del Inacipe: la fracción más reformada de la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada es el Artículo 2 (12 modificaciones desde 1996), mismo que incluye los crímenes en los cuales tienen presencia los grupos delictivos.

“A lo que más se le apuesta en México es a la impunidad. Lo puedes poner (el acto ilícito) en la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada pensando que hablar de crimen organizado es el Coco, porque el Estado irá en contra tuya con todo el poder de sus instituciones, pero resulta que no es así”, subrayó Báez Soto.

De igual forma, el investigador explicó que la estrategia de abrazos, no balazos, establecida en México por AMLO, ha propiciado el refortalecimiento y recomposición de las empresas criminales. Sin embargo, consideró, en nuestro país no existe un plan de seguridad desde el aspecto operativo, a pesar del discurso.

“La frase de ‘abrazos, no balazos’, por ejemplo, otros le llaman ‘la inacción oficial’ o ‘estrategia de brazos caídos’, no obstante, para ciertas instituciones es una estrategia. Tenemos tres años ya y hasta ahorita no podemos decir que está resultando exitosa”, indicó Óscar Báez Soto.

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