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Cigarros ilegales ganan terreno entre menores y en sectores de pobreza

Una cajetilla de contrabando se adquiere hasta en 10 pesos, mientras que las reguladas oscilan entre los 56 y los 66 pesos

El bajo costo de los cigarros ilegales es un aliciente de consumo para los menores de edad y las personas en situación de pobreza, debido a que su capacidad económica sólo da para adquirir estos. Ello mina los logros alcanzados en materia de control de tabaco, consideran especialistas.

En México, el precio de una cajetilla legal oscila entre los 56 y 66 pesos. Por el contrario, una proveniente del contrabando se consigue hasta en 10 pesos; incluso, en los puntos de distribución –como el tianguis de Tepito, en la capital del país– se encuentran paquetes con 10 cajas a 60 pesos, es decir, en seis pesos cada una.

Un estudio elaborado por Oxford Economics revela que en México el 18.8% de los cigarros consumidos son de origen ilícito. No obstante, la cifra contrasta con una investigación del Instituto Nacional de Salud Pública, el cual estima que nueve de cada 100 cajetillas consumidas son de contrabando, lo equivalente al 8.8% del total.

Hay dos problemáticas principales en torno a los cigarros ilegales: no se sabe la cantidad ni los ingredientes contenidos y son de fácil acceso en términos económicos, explicó a Publimetro la doctora Evalinda Barrón Velázquez, directora general de la Comisión Nacional Contra las Adicciones (Conadic).

La población más vulnerable ante ello es la de los menores de 18 años, abundó la especialista, porque cuando el consumo de sustancias empieza en cerebros jóvenes, la posibilidad de tener un trastorno por dependencia aumenta.

Según la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición –elaborada en 2018 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía–, el 5.7% de los adolescentes mexicanos son fumadores (un millón 304 mil), de los cuales un millón 14 mil 100 son hombres y 290 mil mujeres.

En dicho porcentaje imperan los consumidores ocasionales: representan el 4.4% de la población de entre 10 y 19 años. Mientras, el 1.3% del total son fumadores de consumo diario; la edad promedio de inicio de estos es de 15 años.

Personas pobres, clientes primordiales

El nivel socioeconómico se asocia al consumo de cigarros ilícitos. Para las personas de bajos ingresos son más atractivos, por lo cual son quienes más compran este tipo de productos, señaló en entrevista la doctora Belén Sáenz de Miera, asesora económica en la organización Salud Justa MX.

Los esfuerzos en torno al control del tabaco deben dirigirse especialmente a la gente vulnerable, agregó la experta, pues necesitan alternativas que los ayuden a dejar de fumar. En definitiva, se requiere combatir el comercio ilícito y el consumo de cigarros, pero de forma integral, aseveró.

“El comercio ilícito es un problema porque hace que estén accesibles productos a precios muchísimo más bajos, entonces, socava con lo que se hace en términos de control del tabaco”, dijo Sáenz de Miera.

De los 14 millones 820 mil 107 fumadores de 20 años y más que hay en México, cuatro millones 617 mil 578 son de un nivel socioeconómico bajo o muy bajo (31.2%), de acuerdo con la mencionada encuesta. Los de capacidad de ingresos alta y muy alta son siete millones 185 mil 129 (48.5%); el resto de poder adquisitivo medio.

Los cigarros legales también violan la ley

La Ley General para el Control del Tabaco obliga a la industria a reportar el total de sustancias contenidas en sus cigarros. La mayoría de las marcas contienen entre 48 y 100 ingredientes tóxicos para la salud. No obstante, en las cajetillas sólo indican tres: alquitrán, nicotina y monóxido de carbono.

Estos tres químicos no son lo más importantes o los de mayor cantidad, tampoco los más dañinos, apuntó la directora general de la Conadic, simplemente son los que las propias compañías consideran deben anunciar en sus productos.

“Si eso pasa en aquellos productos que se supone están cumpliendo con la normatividad, y que en realidad no cumplen, en aquellos que son ilegales mucho menos podemos saber cuáles son esas sustancias dañinas para la salud”, advirtió Barrón Velázquez.

Otro aspecto a considerar es que las sustancias de un cigarro apagado no son las mismas cuando están en el proceso de combustión. En éste incrementa la toxicidad de los elementos o la forma en la cual hacen interacción química con las moléculas del cuerpo.

“Para la sociedad las drogas legales o ilegales hacen que haya cierta línea divisoria, pero en realidad para el personal de salud es irrelevante si es legal o ilegal, porque los mayores problemas a la salud pública se dan por estas drogas, tabaco y alcohol. Causan muchas muertes y mucho sufrimiento a quienes desafortunadamente menos accesos tienen a los servicios de salud”, sentenció la doctora.

3 preguntas a...

Doctora Claudia Benassini Félix, investigadora de la Facultad de Arquitectura, Diseño y comunicación de La Salle.

1- ¿La similitud entre la imagen de los cigarros legales e ilegales influye a la hora de comprar?

-Entiendo perfectamente, y justifico, el que se haya retirado la publicidad de los cigarros, pero la publicidad de los cigarros era un referente muy importante para que nosotros supiéramos de las marcas de cigarros, porque eran las marcas que digamos son reconocidas en México.

La decisión de retirar la publicidad es positiva, pero tiene la implicación de que no se identifique entre una marca legal y una ilegal. Se le dificulta a un consumidor reconocer cuáles son sus marcas y con qué las puede asociar.

2- ¿Qué tan relevante es la imagen de un producto?

-La imagen del producto es tan importante que, por ejemplo, en el caso de los cigarros fue un referente importante para posicionar las marcas, porque se relaciona con el posicionamiento (social) que como cliente adquieres.

En el momento en que la piratería se apropia de las características de las marcas de cigarros, en ese momento hay un engaño que perjudica al consumidor.

3- Entonces, ¿las cajetillas con colores y diseños atractivos funcionan para persuadir al comprador?

-Las cajetillas con colores atractivos son cigarros para la nueva generación de fumadores que no se relaciona con la publicidad anterior de cigarros, entonces ya ofrecen una opción atractiva visualmente que podría invitar a fumar, a consumir el cigarro.

En estas zonas de Tepito (donde venden cigarros ilegales) pasa mucha gente, muchísimos jóvenes que van a comprar música, ropa, etcétera, y que les puede resultar llamativos estos cigarros sin saber realmente lo que están fumando.

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